jueves, julio 10, 2008
La mona
Grandes cambios en la selva. Cada vez son más las monas que dividen su vida entre su hogar y la ciudad. Ellas se han organizado, planean viajes, estudios, carreras, participación política. Toda una sorpresa y una revolución para la manada… ¡nadie sabe donde irá a parar esto!
La mona se ha dado cuenta de ello: ya no alcanza con sacarle los piojos a los hijos, ni recibir con quejidos de alegrías a los machos. Hay que adaptarse: ahora hay que dejar las lianas y salir a la ciudad con currículo vitae en mano a trabajar. Y no sólo porque la necesidad manda, sino porque la mona ya está podrida del protagonismo de Tarzán. Ella también puede tener brillo, glamour, status y poder.
La ciudad le exige casi tanto o más que la selva: hay que ser alegre e inteligente como un delfín, rápida como una rata y además ser siempre potra o perra. Entonces ella trata de seguir el mandato: hace tratamientos de belleza, pilates, compra corpiños push up, labiales y perfumes.
Acostumbrado a ver a la mona cargada de críos y dedicada a las tareas del hogar, Tarzán no comprende. Pero exige y mucho. Luego del trabajo, ella vuelve a la casa a cocinar pasteles de bananas para todos, educar a sus hijos, lavar y planchar los taparrabos de su marido. Lo hace porque él es el Hombre de la selva, siempre se dedicó a otras cosas. Pero eso va a cambiar pronto, asegura ella.
Hoy la mona mujer más que nunca es mona de circo, malabareando entre el trabajo, el hogar, los hijos, la pareja, las ambiciones y las tradiciones.
Pero ella trata de cumplir con todo, que se le va a hacer… dicen *es su naturaleza*.
Etiquetas:
La mona
martes, mayo 27, 2008
Foteando en las calles...
Fotografía tomada en la Marcha del 24 de Marzo de 2008
en repudio a la Dictadura Militar de 1976 -aniversario 32-.
Etiquetas:
Fotografías
sábado, mayo 24, 2008
Algo en que creer 1:

Sí, las barricadas y el espíritu del Mayo Francés me dan ganas de creer.
Esa iniciativa. Esa creencia.
Voy a recordarlo en los momentos de inercia universitaria.
Y cuando la academia me parece un camino a la vida inútil.
Feos S.A.*
Por donde mire hay gente horrible, joven y vieja.
Diambulan por las calles, como si nos les importara o no se dieran cuenta.
Fea, horrible.
Son *la gente* y eso las afea.
De narices ganchudas, rojas por el resfrio; con boqueras.
Con ojos inertes oscurecidos por las ojeras.
Con los cabellos todos revueltos, caspa,
grasa capitar que pegan en los vidrios de los colectivos.
Siempre los veo en los transportes públicos.
Parecen ser cada vez más, se multiplican.
Algunos cargan hijos tan horribles como ellos,
otros son parejas tan feas que son el uno para el otro.
Espantosos.
Los veo en los subterráneos, viajando uno sobre otro, como bestias que son.
Leen libros, revistas, admiran a las personas bellas de las fotografías.
Se mueren de envidia.
Las mujeres feas se cargan de maquillaje y sus cuerpos parecen matambres dentro de las ropas.
Los hombres feos llevan sus camisas planchadas con apresto, siempre les falta un botón en la manga.
Los niños feos mastican con la boca abierta, arrastran mochilas enormes.
La cara de los adolescentes feos es una superficie explosiva de acné.
Los ancianos feos conversan con la muerte en cada esquina. Cubren sus pies con pantuflas.
Los bebes feos son los peores. Son todos juntos en potencia.
Son los comunes. El pueblo. El vulgo. La gente. Eso, la gente. Que lo mira todo por TV.
* (... ''Nos maravilla que nos falte tanto para entender las inmumerables astusias de los ''heroes oscuros'' de lo efímero, caminantes de la ciudad, habitantes de los barrios, lectores y soñadores, pueblo oscuro de las cocinas''... Michel De Certau, La invención de lo cotidiano 2. Habitar, cocinar. Una ciencia prática de lo singular. )
Diambulan por las calles, como si nos les importara o no se dieran cuenta.
Fea, horrible.
Son *la gente* y eso las afea.
De narices ganchudas, rojas por el resfrio; con boqueras.
Con ojos inertes oscurecidos por las ojeras.
Con los cabellos todos revueltos, caspa,
grasa capitar que pegan en los vidrios de los colectivos.
Siempre los veo en los transportes públicos.
Parecen ser cada vez más, se multiplican.
Algunos cargan hijos tan horribles como ellos,
otros son parejas tan feas que son el uno para el otro.
Espantosos.
Los veo en los subterráneos, viajando uno sobre otro, como bestias que son.
Leen libros, revistas, admiran a las personas bellas de las fotografías.
Se mueren de envidia.
Las mujeres feas se cargan de maquillaje y sus cuerpos parecen matambres dentro de las ropas.
Los hombres feos llevan sus camisas planchadas con apresto, siempre les falta un botón en la manga.
Los niños feos mastican con la boca abierta, arrastran mochilas enormes.
La cara de los adolescentes feos es una superficie explosiva de acné.
Los ancianos feos conversan con la muerte en cada esquina. Cubren sus pies con pantuflas.
Los bebes feos son los peores. Son todos juntos en potencia.
Son los comunes. El pueblo. El vulgo. La gente. Eso, la gente. Que lo mira todo por TV.
* (... ''Nos maravilla que nos falte tanto para entender las inmumerables astusias de los ''heroes oscuros'' de lo efímero, caminantes de la ciudad, habitantes de los barrios, lectores y soñadores, pueblo oscuro de las cocinas''... Michel De Certau, La invención de lo cotidiano 2. Habitar, cocinar. Una ciencia prática de lo singular. )
Etiquetas:
Feos
jueves, marzo 20, 2008
lunes, marzo 17, 2008
Meta recorridos
La guía de calles no dice nada de mi lugar en esta ciudad. Pero estoy ahí y la ciudad lo sabe. Es discreta y a nadie le confiesa haberme visto. Pero lo sabe y me lo recuerda cada vez que me ve pasar cerca. Me ve venir, y va soltando de a poco el recuerdo. Despacio, deslizándolo con una cuerda para que no se caiga o pase de largo. Porque no es fácil bajar un recuerdo y más en la velocidad de esta ciudad, a ver si alguien se lo lleva puesto.
El trabajo logístico ya está encaminado, ahora solo hay que esperar que yo pase. En tres, dos, uno……… Contacto, y entonces me vuelve esa imagen. Y me encuentro conmigo en esa esquina, y en la puerta de esa casa y en aquella parada de colectivo. Tal vez unos años más joven. Más feliz, más triste. Menos acompañada, menos sola.
La operación ha funcionado, otra vez la ciudad me mostró las zonas marcadas con la cruz que yo alguna vez dibujé. Y me quedó mirando esa calle, esa esquina, ese café como si viera un holograma donde una persona igual a mi reproduce la escena conocida. Como un deja vu en vivo y directo…. me vuelven los olores y los sonidos y hasta las palabras. El recuerdo me da la mano, algunas veces suave y otras veces fuerte. Me toma el codo, el brazo entero y se estrecha contra mi cuerpo. Y ese espacio de la ciudad no me suelta, no me deja irme.
Por eso hay contactos con la ciudad que a veces evito. En los que cierro los ojos y camino rapidito. Por lo menos hasta que encontrarme con ese recuerdo no me duela tanto, ¡tiene una fuerza!
Igual la ciudad no se ofende porque luego la busco para presentarla a mis nuevos amigos y amores. Y así seguimos tachando esquinas y calles, cafés, bancos de plazas, teatros, puertas de oficinas, dejando nuestras cruces en timbres, en porches oscuros, en árboles, en recorridos de colectivo, en hoteles…
El trabajo logístico ya está encaminado, ahora solo hay que esperar que yo pase. En tres, dos, uno……… Contacto, y entonces me vuelve esa imagen. Y me encuentro conmigo en esa esquina, y en la puerta de esa casa y en aquella parada de colectivo. Tal vez unos años más joven. Más feliz, más triste. Menos acompañada, menos sola.
La operación ha funcionado, otra vez la ciudad me mostró las zonas marcadas con la cruz que yo alguna vez dibujé. Y me quedó mirando esa calle, esa esquina, ese café como si viera un holograma donde una persona igual a mi reproduce la escena conocida. Como un deja vu en vivo y directo…. me vuelven los olores y los sonidos y hasta las palabras. El recuerdo me da la mano, algunas veces suave y otras veces fuerte. Me toma el codo, el brazo entero y se estrecha contra mi cuerpo. Y ese espacio de la ciudad no me suelta, no me deja irme.
Por eso hay contactos con la ciudad que a veces evito. En los que cierro los ojos y camino rapidito. Por lo menos hasta que encontrarme con ese recuerdo no me duela tanto, ¡tiene una fuerza!
Igual la ciudad no se ofende porque luego la busco para presentarla a mis nuevos amigos y amores. Y así seguimos tachando esquinas y calles, cafés, bancos de plazas, teatros, puertas de oficinas, dejando nuestras cruces en timbres, en porches oscuros, en árboles, en recorridos de colectivo, en hoteles…
Etiquetas:
Meta recorridos
El café estaba frío
El café estaba frío. Esto podría ser un presagio. Mateo sacudió la pequeña cucharita dentro de la taza a una velocidad bastante desmedida, haciendo que el líquido negro se moviera de un borde al otro. Si, efectivamente estaba frío y con demasiada azúcar. Cuanto tiempo más tardaría…. La mesa perdía sus dimensiones reales, se expandía, cubría todo el salón, toda la cuadra, todo el universo, y en una punta estaba Mateo sorbiendo forzosamente su café. Cada vez más pequeño, más arrinconado contra la ventana, la mirada ya había dado vuelta la manzana y ella todavía no llegaba. Bueno, un cigarrillo más. Y entonces, el humo embriagador…. y sus hermosos ojos negros, la temperatura de su vientre, la inseguridad de sus pechos al tacto, su sonrisa acumulada en la comisura derecha, una noche de viernes en casa con la película de fondo espiándonos. En cada pitada, te beso. Te guardo en mi pecho como en mi cama, te suelto en un suspiro mientas tu nombre está escribo en cada objeto de esta mesa. Y caes oscura en el cenicero, olvidándome, buscando otros labios que te consuelen. Por unos minutos, el tiempo se disuelve como en un viaje hacia Dalí, como en una tarde de enero. Aquí no está ella ni él, no son reales… vuelan en el humo, son fantasmas bailarines, antiguos…. Musicales.
Y junto a la última pitada, el último sorbo de café expreso… y otra vez Mateo espera. En este Buenos Aires el amor es una espera, una inquietud, un interrogante. ¿Ella vendrá? Siempre como una novia en el momento del casamiento, ella se hace esperar. En el café se congela el movimiento, se ejercita la introspección, perfecciona su musculatura. Mateo es un hombre más entre los que esperan… los que se adormecen escuchando sus propias voces. En silencio se murmuran frases incompletas, se chocan tazas como bandas sonoras, se observan las puestas en escenas de nuestros laberintos mentales. Y si fuera invierno, el ventanal estaría empañado por la calefacción interna del local. Y si fuera verano, el ventilador de techo, giraría y giraría haciendo un repeat interminable. Pero no es ni uno ni otro. Es la estación ni. Los hombres de casaca blanca se mueven libremente por el salón, podrían recorrerlo con los ojos cerrados, parece que la bandeja esta pegada a sus manos, parecen patinar sobre el piso de mosaicos. Van de mesa en mesa, conectándose con cada uno de los universos solitarios que habitan en ellas, recogiendo de cada asteroide datos específicos entendidos claro, por compartir el dialecto gastronómico. Así, pasan las horas cumpliendo postas y atravesando obstáculos, manteniendo el equilibrio. Y a cada habitante de cada asteroide le entregan su medicina, que depositan en la superficie con la mayor velocidad. Increíble que nunca pierdan el equilibrio. Admirable la tranquilidad, la solemnidad de sus movimientos, la discreción de su labor. Y uno solo le dice: shh, mozo... Otro café.
Negro. Humeante. Desesperante. Ya no se cuanto más voy a esperarte. Mateo busca la bronca, recolecta la repetición de llegadas tardes. Catorce, incluyendo nuestra primera cita. Busca la indignación, siempre lo mismo che. Pero luego del primer sorbo del nuevo y negro café solo encuentra humillación. Detrás de los diarios todos parecen susurrar su situación. Miren ese es Mateo, el que siempre espera, el que agacha la cabeza, el pollerudo. Carcajadas en aumento. La mirada del mozo hacia la popular dictamina: -no se jode más, no es un pollerudo-. Esto es terrible, me siento cada vez más idiota. Pero ya van a ver cuando llegue. Aparecerá caminando por la vereda del café con ese aire desconfiado pero soberbio. Ella no taconea es verdad, igual no le hace falta. Ni tampoco deja una fragancia a su pasar. Solo pasa y encandila. Eso va a pasar. Seguro que se retrasó vistiéndose. Probándose una y otra prenda para venir -como siempre- con la misma remera roja que ambos sabemos es la que mejor le sienta. Hará como que no me vio sentado frente a la ventana, como que no vio el cenicero delatador de la espera, como que no vio el reloj pulsera al lado del tarro de azúcar. Y va a entrar fingiendo apuro; que va a fingir seguro. Ella sabe como hacerlo. Pero al acercarse a mi mesa, yo fingiré leer algún diario (debo conseguir uno antes de que ella llegue, ehh mozo!). Todos miraran cuando ella se acerque a besarme y yo le devuelva el gesto con indiferencia. ¡Que reo!- pensaran los de la mesa 4. Así es, a mi no me conmueve con esa carita de apurada. Yo estoy acá para cosas importantes che! Dale, sentate nomás…. ¿Que vas a tomar? ¿Una lágrima? Mozo, una lágrima en jarro y otro café negro. Se va a sentar al lado mío y luego de unos minutos de susurros tocaré su pierna con firmeza. Para que sepan ustedes que no la estuve esperando porque si, que vine temprano porque tenia ganas de leer el diario. Saber como habían salido los partidos del fin de semana, como estaba el merval en la Bolsa, que habían decretado en el Senado. Ella vino al café porque sabe que acá me encuentra. Que si se siente sola sabe donde ubicarme, sabe que de vez en cuando puede venir sin avisarme la hora. Solo de vez en cuando. Total yo estoy siempre acá. Mateo tomo su café de un sorbo. Tos, Tos, Tos. Fuerte el café. Mozo, la cuenta. Ah si llega una señorita de remera roja dígale que… bahh no le diga nada, por si las dudas vuelvo en un rato.
Y junto a la última pitada, el último sorbo de café expreso… y otra vez Mateo espera. En este Buenos Aires el amor es una espera, una inquietud, un interrogante. ¿Ella vendrá? Siempre como una novia en el momento del casamiento, ella se hace esperar. En el café se congela el movimiento, se ejercita la introspección, perfecciona su musculatura. Mateo es un hombre más entre los que esperan… los que se adormecen escuchando sus propias voces. En silencio se murmuran frases incompletas, se chocan tazas como bandas sonoras, se observan las puestas en escenas de nuestros laberintos mentales. Y si fuera invierno, el ventanal estaría empañado por la calefacción interna del local. Y si fuera verano, el ventilador de techo, giraría y giraría haciendo un repeat interminable. Pero no es ni uno ni otro. Es la estación ni. Los hombres de casaca blanca se mueven libremente por el salón, podrían recorrerlo con los ojos cerrados, parece que la bandeja esta pegada a sus manos, parecen patinar sobre el piso de mosaicos. Van de mesa en mesa, conectándose con cada uno de los universos solitarios que habitan en ellas, recogiendo de cada asteroide datos específicos entendidos claro, por compartir el dialecto gastronómico. Así, pasan las horas cumpliendo postas y atravesando obstáculos, manteniendo el equilibrio. Y a cada habitante de cada asteroide le entregan su medicina, que depositan en la superficie con la mayor velocidad. Increíble que nunca pierdan el equilibrio. Admirable la tranquilidad, la solemnidad de sus movimientos, la discreción de su labor. Y uno solo le dice: shh, mozo... Otro café.
Negro. Humeante. Desesperante. Ya no se cuanto más voy a esperarte. Mateo busca la bronca, recolecta la repetición de llegadas tardes. Catorce, incluyendo nuestra primera cita. Busca la indignación, siempre lo mismo che. Pero luego del primer sorbo del nuevo y negro café solo encuentra humillación. Detrás de los diarios todos parecen susurrar su situación. Miren ese es Mateo, el que siempre espera, el que agacha la cabeza, el pollerudo. Carcajadas en aumento. La mirada del mozo hacia la popular dictamina: -no se jode más, no es un pollerudo-. Esto es terrible, me siento cada vez más idiota. Pero ya van a ver cuando llegue. Aparecerá caminando por la vereda del café con ese aire desconfiado pero soberbio. Ella no taconea es verdad, igual no le hace falta. Ni tampoco deja una fragancia a su pasar. Solo pasa y encandila. Eso va a pasar. Seguro que se retrasó vistiéndose. Probándose una y otra prenda para venir -como siempre- con la misma remera roja que ambos sabemos es la que mejor le sienta. Hará como que no me vio sentado frente a la ventana, como que no vio el cenicero delatador de la espera, como que no vio el reloj pulsera al lado del tarro de azúcar. Y va a entrar fingiendo apuro; que va a fingir seguro. Ella sabe como hacerlo. Pero al acercarse a mi mesa, yo fingiré leer algún diario (debo conseguir uno antes de que ella llegue, ehh mozo!). Todos miraran cuando ella se acerque a besarme y yo le devuelva el gesto con indiferencia. ¡Que reo!- pensaran los de la mesa 4. Así es, a mi no me conmueve con esa carita de apurada. Yo estoy acá para cosas importantes che! Dale, sentate nomás…. ¿Que vas a tomar? ¿Una lágrima? Mozo, una lágrima en jarro y otro café negro. Se va a sentar al lado mío y luego de unos minutos de susurros tocaré su pierna con firmeza. Para que sepan ustedes que no la estuve esperando porque si, que vine temprano porque tenia ganas de leer el diario. Saber como habían salido los partidos del fin de semana, como estaba el merval en la Bolsa, que habían decretado en el Senado. Ella vino al café porque sabe que acá me encuentra. Que si se siente sola sabe donde ubicarme, sabe que de vez en cuando puede venir sin avisarme la hora. Solo de vez en cuando. Total yo estoy siempre acá. Mateo tomo su café de un sorbo. Tos, Tos, Tos. Fuerte el café. Mozo, la cuenta. Ah si llega una señorita de remera roja dígale que… bahh no le diga nada, por si las dudas vuelvo en un rato.
Etiquetas:
El café estaba frío
jueves, agosto 02, 2007
Cupertino en el Festival Ahora!
Cupertino Pop fue seleccionado para participar del Festival Ahora! realizado del 25 al 28/07 organizado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Al momento de la noticia, hubo aplausos y besos en la casa familiar de la autora de este blog. También besos y abrazos de amigos. Además hubo felicitaciones vía telefónica, mensajes de texto y mails. Colapso en mi humildad. Cayó el sistema linfático contra halagos causando creencias de superación y vanidez en la joven escritora (que ya se hacía llamar asi entre sus pares). Pero..... (y esta palabra siempre encabeza problemas/excusas/excepciones/ advertencias) el castillo construido por la imagen de la consagración y el éxito comenzó a caer al primer contacto con la organización del festival. Y continuó cayendo, y cayendo y cayendo tras cada contacto con los burócratas de siempre.
Aún quedaba la esperanza de participar de un festival anunciado glorioso, fantastico, innovador.... pero una vez más la autora se había equivocado. En un cuarto solitario, incómodo, poco acogedor se expuso su blog. Y aunque nunca los vió, compartió esa desilución con sus compañeros bloggers. Ninguna página se leía, se pasaban rápido de pantalla a pantalla, todo gestionado desde una televisión que mostraba una proyección continua de los sitios web.
Conclusión, crítica pasional y moraleja: ¡No al los eventos municipales como promesas de campaña! ¡Qué nuevita soy en esto de la farándula cultural. Cuánto ego lustroso y zonzo!
Más info: www.ahora.buenosaires.gov.ar
Etiquetas:
Cupertino en el Festival Ahora
viernes, julio 13, 2007
Despolvando la placa
Todos hablan de él, nadie creía posible su retorno pero lo ha logrado. Hoy es uno de los cinco empresarios más reconocidos del país. Después de ciento cincuenta años de su invento, nuevamente logró imponer su producto en el mercado. Hoy cotiza por millones y sigue por más. Louis Jacques Daguerre nos cuenta sobre su éxito comercial con el revival del daguerrotipo, sus competidores y sus nuevos proyectos culturales.

Triunfante en la mitad del siglo XIX, la daguerrotipia fue dejada a un lado por las técnicas de reproducción fotográfica y los foto aficionados. Luego de muchos, muchos años de evaluar y probar su producto, su inventor ha instalado sus oficinas en Puerto Madero. Allí recibe a Cupertino Pop para esta charla. La periodista impertinente y novata busca romper el hielo:
- Ciento cincuenta años.... ¿no es mucho tiempo?
No creas, se te pasan volando. Tal vez pasar la centuria en lo más complejo. Es difícil. Pero hablando específicamente de mi trabajo te diré que fue costoso sostener una idea durante tantos años. El daguerrotipo tuvo una época de oro, todo el mundo tomaba imágenes con mi aparato. Se encargaban a mi taller en París pedidos de miles de aparatos para distribuirse por todo el planeta. Fue un boom. Pero luego vinieron los calotipos, los negativos en vidrio, el rollo kodak.. y chau! Imagínate lo que fue sostener la idea de tomar fotografías con única copia. La gente no quería saber nada, solo querían la misma imagen una y otra vez. El mercado fotográfico se dedico a eso. Yo seguí obstinado en lo mío.
- ¿Qué hizo todos estos años de obstinación?
Observaba como iba la cosa en la fotografía comercial, tomé cursos, viajé. Descansé mucho. Estaba agotado por el apogeo y quiebre de nuestra empresa. Insistí con mi idea, estaba seguro de que en algún momento volvería a funcionar. Estaba convencido del éxito del daguerrotipo. Solo había que entender por donde encarar a los consumidores. Que nuevo perfil darle al producto.
- Hoy la daguerrotipia es uno de los bienes culturales más vendidos en el mercado. Es lo último en tendencia. ¿Cómo lo hizo posible?
Hay que observar muy bien lo que está de moda. Antes lo sorprendente eran las tomas panorámicas y familiares. Hoy la idea creativa para el daguerrotipo es otra. Hace un par de décadas la moda es un constante reciclado de productos viejos. Cada cambio de década trae consigo la moda de dos atrás. Verán: en los ‘90 se recordaban los ‘70: volvían los Oxford, la música disco, el hippismo convertido en neo-hippismo. A principios del 2000 todo volvió a los años 80: las camperas con hombreras, la música tecno y pop, los rastri, los playmovil, Brigada A, los peinados savage, el punk. Hoy, ya más cerca de la próxima década hay un revival de los 90: los pantalones chupines como los de Axel Rose, la música de Locomia en los boliches, la Lambada en Bailando por un sueño, el relanzamiento del Pac Man, la transmisión de La banda del Golden Rocket por el cable, el regreso de Soda Stereo. Estamos alimentándonos diariamente por el recuerdo. La gente ya no busca creaciones nuevas sino versiones novedosas de cosas viejas. Por ahí pasa la tendencia en moda e innovación hoy día. Por eso pensé que este era el momento para relanzar el daguerrotipo, no hay nada mas retro en fotografía que eso. Por lo tanto no hay competencia.
- Igual siempre hay competencia. Entonces ¿es posible ganarle a la fotografía digital?
No solo es posible sino que ya sucede. La fotografía digital ha llegado a su punto máximo de explotación, ya no tiene nada mas que crear. Ya no es un cambio actual sino algo pasado. Millones de archivos con fotografías digitales hay en las millones de computadoras del planeta. No sorprenden, no cautivan, son solo una mas entre el resto. Especialmente en el mercado joven, en el cual nos estamos enfocando estratégicamente. En cambio el daguerrotipo sorprende por su particularidad: cada imagen tomada es única. La placa fotografiada no tiene reproducción, por lo tanto es considerada una artesanía. En estos tiempos de exhibición de uno y su mundo, la daguerrotipia se convierte en la obra singular y única que todos pueden crear. Ahora los jóvenes quieren ser únicos, sorprendentes, inigualables al resto. Bien lo ha captado la industria de telefonía celular. Nuestro departamento de marketing trabaja sobre esto: un daguerrotipo único, para una persona única.
Por lo tanto, las innovaciones en fotografía digital no nos preocupan. Además nuestros aparatos fotográficos son verdaderas artesanías, joyas tecnológicas. También el éxito de nuestro producto trajo como consecuencia la iniciativa de miles de personas de aprender la técnica. Es lo ultimo en carreras terciarias. Los jóvenes hoy prefieren la daguerrotipia a la fotografía digital o el diseño. Estamos viviendo un nuevo cambio: el regreso de lo analógico.
- Supongo que sus afirmaciones no se sustentan solo en los daguerrotipos. ¿Qué nuevos proyectos tiene en mente?
Estamos trabajando junto a otro viejo colega, Emile Reynaud. El es el inventor de las ‘pantomimas luminosas’, otro producto que está escalando fuertemente en el mercado. Aunque Emile y yo nos conocimos hace poco, tenemos una misma visión empresarial.
Nuestro primer emprendimiento será una gran muestra en la Ciudad Konex a fin de septiembre donde realizaremos tres jornadas sobre revival cultural. En ellas promocionaremos nuestros productos, llamaremos a concurso a los aficionados de la daguerrotipia, haremos muestras de artistas reconocidos y realizaremos instalaciones gigantes de praxinoscopios para que el publico pueda disfrutar la proyección de imágenes en movimiento, acompañadas por la música de DJ Bad Boy Orange y Miranda!.
Le parecerá trillado, pero somos los neo-pioneros.

Triunfante en la mitad del siglo XIX, la daguerrotipia fue dejada a un lado por las técnicas de reproducción fotográfica y los foto aficionados. Luego de muchos, muchos años de evaluar y probar su producto, su inventor ha instalado sus oficinas en Puerto Madero. Allí recibe a Cupertino Pop para esta charla. La periodista impertinente y novata busca romper el hielo:
- Ciento cincuenta años.... ¿no es mucho tiempo?
No creas, se te pasan volando. Tal vez pasar la centuria en lo más complejo. Es difícil. Pero hablando específicamente de mi trabajo te diré que fue costoso sostener una idea durante tantos años. El daguerrotipo tuvo una época de oro, todo el mundo tomaba imágenes con mi aparato. Se encargaban a mi taller en París pedidos de miles de aparatos para distribuirse por todo el planeta. Fue un boom. Pero luego vinieron los calotipos, los negativos en vidrio, el rollo kodak.. y chau! Imagínate lo que fue sostener la idea de tomar fotografías con única copia. La gente no quería saber nada, solo querían la misma imagen una y otra vez. El mercado fotográfico se dedico a eso. Yo seguí obstinado en lo mío.
- ¿Qué hizo todos estos años de obstinación?
Observaba como iba la cosa en la fotografía comercial, tomé cursos, viajé. Descansé mucho. Estaba agotado por el apogeo y quiebre de nuestra empresa. Insistí con mi idea, estaba seguro de que en algún momento volvería a funcionar. Estaba convencido del éxito del daguerrotipo. Solo había que entender por donde encarar a los consumidores. Que nuevo perfil darle al producto.
- Hoy la daguerrotipia es uno de los bienes culturales más vendidos en el mercado. Es lo último en tendencia. ¿Cómo lo hizo posible?
Hay que observar muy bien lo que está de moda. Antes lo sorprendente eran las tomas panorámicas y familiares. Hoy la idea creativa para el daguerrotipo es otra. Hace un par de décadas la moda es un constante reciclado de productos viejos. Cada cambio de década trae consigo la moda de dos atrás. Verán: en los ‘90 se recordaban los ‘70: volvían los Oxford, la música disco, el hippismo convertido en neo-hippismo. A principios del 2000 todo volvió a los años 80: las camperas con hombreras, la música tecno y pop, los rastri, los playmovil, Brigada A, los peinados savage, el punk. Hoy, ya más cerca de la próxima década hay un revival de los 90: los pantalones chupines como los de Axel Rose, la música de Locomia en los boliches, la Lambada en Bailando por un sueño, el relanzamiento del Pac Man, la transmisión de La banda del Golden Rocket por el cable, el regreso de Soda Stereo. Estamos alimentándonos diariamente por el recuerdo. La gente ya no busca creaciones nuevas sino versiones novedosas de cosas viejas. Por ahí pasa la tendencia en moda e innovación hoy día. Por eso pensé que este era el momento para relanzar el daguerrotipo, no hay nada mas retro en fotografía que eso. Por lo tanto no hay competencia.
- Igual siempre hay competencia. Entonces ¿es posible ganarle a la fotografía digital?
No solo es posible sino que ya sucede. La fotografía digital ha llegado a su punto máximo de explotación, ya no tiene nada mas que crear. Ya no es un cambio actual sino algo pasado. Millones de archivos con fotografías digitales hay en las millones de computadoras del planeta. No sorprenden, no cautivan, son solo una mas entre el resto. Especialmente en el mercado joven, en el cual nos estamos enfocando estratégicamente. En cambio el daguerrotipo sorprende por su particularidad: cada imagen tomada es única. La placa fotografiada no tiene reproducción, por lo tanto es considerada una artesanía. En estos tiempos de exhibición de uno y su mundo, la daguerrotipia se convierte en la obra singular y única que todos pueden crear. Ahora los jóvenes quieren ser únicos, sorprendentes, inigualables al resto. Bien lo ha captado la industria de telefonía celular. Nuestro departamento de marketing trabaja sobre esto: un daguerrotipo único, para una persona única.
Por lo tanto, las innovaciones en fotografía digital no nos preocupan. Además nuestros aparatos fotográficos son verdaderas artesanías, joyas tecnológicas. También el éxito de nuestro producto trajo como consecuencia la iniciativa de miles de personas de aprender la técnica. Es lo ultimo en carreras terciarias. Los jóvenes hoy prefieren la daguerrotipia a la fotografía digital o el diseño. Estamos viviendo un nuevo cambio: el regreso de lo analógico.
- Supongo que sus afirmaciones no se sustentan solo en los daguerrotipos. ¿Qué nuevos proyectos tiene en mente?
Estamos trabajando junto a otro viejo colega, Emile Reynaud. El es el inventor de las ‘pantomimas luminosas’, otro producto que está escalando fuertemente en el mercado. Aunque Emile y yo nos conocimos hace poco, tenemos una misma visión empresarial.
Nuestro primer emprendimiento será una gran muestra en la Ciudad Konex a fin de septiembre donde realizaremos tres jornadas sobre revival cultural. En ellas promocionaremos nuestros productos, llamaremos a concurso a los aficionados de la daguerrotipia, haremos muestras de artistas reconocidos y realizaremos instalaciones gigantes de praxinoscopios para que el publico pueda disfrutar la proyección de imágenes en movimiento, acompañadas por la música de DJ Bad Boy Orange y Miranda!.
Le parecerá trillado, pero somos los neo-pioneros.
Etiquetas:
Entrevista a Daguerre
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


