La mona

{ 10.7.08 }
-La que suscribe-


Grandes cambios en la selva. Cada vez son más las monas que dividen su vida entre su hogar y la ciudad. Ellas se han organizado, planean viajes, estudios, carreras, participación política. Toda una sorpresa y una revolución para la manada… ¡nadie sabe donde irá a parar esto!
La mona se ha dado cuenta de ello: ya no alcanza con sacarle los piojos a los hijos, ni recibir con quejidos de alegrías a los machos. Hay que adaptarse: ahora hay que dejar las lianas y salir a la ciudad con currículo vitae en mano a trabajar. Y no sólo porque la necesidad manda, sino porque la mona ya está podrida del protagonismo de Tarzán. Ella también puede tener brillo, glamour, status y poder.
La ciudad le exige casi tanto o más que la selva: hay que ser alegre e inteligente como un delfín, rápida como una rata y además ser siempre potra o perra. Entonces ella trata de seguir el mandato: hace tratamientos de belleza, pilates, compra corpiños push up, labiales y perfumes.
Acostumbrado a ver a la mona cargada de críos y dedicada a las tareas del hogar, Tarzán no comprende. Pero exige y mucho. Luego del trabajo, ella vuelve a la casa a cocinar pasteles de bananas para todos, educar a sus hijos, lavar y planchar los taparrabos de su marido. Lo hace porque él es el Hombre de la selva, siempre se dedicó a otras cosas. Pero eso va a cambiar pronto, asegura ella.
Hoy la mona mujer más que nunca es mona de circo, malabareando entre el trabajo, el hogar, los hijos, la pareja, las ambiciones y las tradiciones.
Pero ella trata de cumplir con todo, que se le va a hacer… dicen *es su naturaleza*.

2 comentarios:

cocó dijo...

Yo soy una de esas monas,por suerte aún no tengo monitos,espero no vengan hasta dentro de unos años.
Pero tengo a un mono macho en casa,trabajo y estudio.Vos me conocés!
jajaj..que genia!!!
Te mando muchos besoss,nos estamos viendo hermosa :)
Lore

Bertrand dijo...

Monas eran las de antes. No soy tarzán sino un mono a la "ancienne". la mona pijuda no es para mí.
saluti.